El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto acusó al Gobierno de llevar adelante un “plan deliberado” para destruir la industria nacional y afirmó que la política económica responde a una mirada ideológica que “atrasa dos siglos”. Según el legislador de Encuentro Federal, la gestión del presidente Javier Milei desprecia el valor del empresariado local y considera al entramado productivo como un gasto.
Pichetto sostuvo que las críticas del mandatario a empresarios como Paolo Rocca y a sectores como el textil no constituyen exabruptos aislados, sino que forman parte de una estrategia sistemática. “Es totalmente disparatado y poco conveniente para los intereses de la Nación que el presidente ataque al principal empresario de la Argentina; esto marca una línea hacia la destrucción de la industria”, afirmó.
El diputado cuestionó con dureza la política de apertura comercial. La calificó como una visión de libre mercado que, a su entender, no se corresponde con la realidad internacional, donde las potencias protegen sus economías.
Pichetto criticó el alineamiento del Gobierno con EE UU y señaló que ese vínculo no se traduce en beneficios concretos para la producción local. En ese sentido, mencionó que el acero y el aluminio argentinos continúan afectados por aranceles del 50%, mientras el mercado interno —dijo— se ve presionado por la competencia de productos chinos.
Además, apuntó contra el enfoque del ministro Federico Sturzenegger, al considerar que responde a una concepción económica desactualizada. “El mundo hoy protege a sus empresas y cuida sus empleos”, señaló, y advirtió que una reforma laboral carecerá de impacto si persisten la recesión y los bajos salarios.
El legislador también se refirió a la situación institucional y calificó la renuncia de Marco Lavagna al INDEC como un “golpe a la confianza internacional”. A su vez, rechazó la creación de oficinas oficiales destinadas —según denunció— a hostigar al periodismo, prácticas que consideró propias de “modelos altamente autoritarios”.
En el tramo final de sus declaraciones, Pichetto envió un mensaje a la interna del peronismo. Planteó la necesidad de modernizar el espacio y abandonar consignas que, a su juicio, perdieron vigencia en la opinión pública.
“El peronismo tiene que volver a recuperar la previsibilidad, el mundo del trabajo y el capitalismo productivo si quiere ser alternativa de poder”, afirmó, al tiempo que consideró que ciertas banderas históricas del movimiento ya no resultan convocantes para la sociedad.
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